¿Y si cambiamos a separación de bienes?

Pareja hombre y mujer pensativos mientras trabajan con sus portátiles.

Cuando se cambia el régimen económico matrimonial de gananciales a separación de bienes, debe tenerse en cuenta la tributación. Planificar adecuadamente el reparto de los bienes gananciales permite pagar menos impuestos…

ITP y plusvalía municipal

Reparto. Al disolver la sociedad de gananciales, usted y su cónyuge pueden verse obligados a satisfacer el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) y, en caso de que se repartan inmuebles, la plusvalía municipal. Apunte. Ello dependerá de si el reparto de los bienes es equitativo o no:

  • Sin excesos. Si cada cónyuge se queda exactamente el 50% de los bienes y no hay excesos de adjudicación, se considera que no se ha producido una verdadera transmisión, por lo que no habrá tributación ni por ITP ni por plusvalía municipal.
  • Con excesos. No obstante, si hay excesos de adjudicación (es decir, si un cónyuge se queda más del 50% de los bienes), sí puede existir tributación sobre dicho exceso.

Exceso. En concreto, si existe un exceso de adjudicación a favor de uno de los cónyuges que el otro compensa en dinero:

  • Si el exceso ha sido inevitable, la escritura de disolución tributa por AJD (entre un 1% y un 1,5% sobre el valor declarado del exceso, según la comunidad autónoma) y no hay plusvalía municipal en caso de que se repartan inmuebles.
  • En cambio, si hay compensación pero el exceso es evitable, existirá una transmisión de bienes sujeta a ITP (a un tipo de entre el 6% y el 11% según la comunidad autónoma) y a plusvalía municipal (en caso de inmuebles). ¡Atención! Eso sí: si el exceso se deriva de la adjudicación de la vivienda habitual o de participaciones en empresas, no hay tributación por ITP ni por AJD (hay exención de dichos impuestos).

 

Ejemplo. El exceso de adjudicación es inevitable, por ejemplo, si usted y su cónyuge tienen dos inmuebles en común y cada uno se adjudica uno de ellos, compensándose las diferencias de valor. Apunte. En cambio, el exceso de adjudicación será evitable si existen varios inmuebles y usted se los adjudica todos, compensando a su cónyuge con dinero de su patrimonio personal.

IRPF

Sin excesos. Asimismo, si usted y su cónyuge se reparten todos los bienes al 50%, tampoco deberán tributar por IRPF. ¡Atención! En este caso no se producirá ninguna ganancia ni pérdida patrimonial, y todos los bienes adjudicados conservarán su antigüedad y el valor de adquisición que tenían en la sociedad
conyugal.

Con excesos. No obstante, si existen excesos (que será lo más habitual), sí que se producirá una ganancia o pérdida patrimonial para el cónyuge que reciba una menor parte del patrimonio:

  • Con compensación. Si hay compensación, la ganancia será la diferencia entre el dinero que reciba dicho cónyuge y el valor de adquisición de la parte de los bienes a la que renuncie.
  • Sin compensación. Si no hay compensación, para calcular la ganancia o la pérdida generada, se atiende al valor real de la parte de los bienes a los que se renuncie. Y el cónyuge que recibe el exceso deberá tributar en el ISD como si recibiese una donación.

Reparto ideal

Análisis. Así pues, lo ideal es repartir los bienes al 50%, sin que se produzca exceso de adjudicación alguno (o de forma que éste sea inevitable y lo más bajo posible). Apunte. De ese modo, se disminuye al máximo o se elimina la tributación por IRPF, ITP y plusvalía municipal.
Al pasar de gananciales a separación de bienes, es importante realizar una adjudicación los más equitativa posible entre los cónyuges para así evitar o reducir considerablemente la tributación.

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